El racismo, la opresión, el sexismo y la transfobia, en todos los niveles y ya sean explícitos o implícitos, continúan debido a las raíces históricas y a los cimientos de la sociedad actual. La filantropía tiene la responsabilidad de ser solidaria con los movimientos liderados por personas negras. La provisión de recursos para la justicia no es un acto único, sino un compromiso a largo plazo. Es importante reflexionar sobre cómo nos involucramos en la comunidad y abordar las causas fundamentales mediante la movilización y organización de recursos para el cambio liderado localmente y para nutrir ecosistemas de apoyo sostenibles para las personas líderes negras en los que el reconocimiento, la confianza y el compromiso son la expectativa, no la excepción.