En Guatemala, el reto no es solo económico o institucional: es integral. Entre la desigualdad territorial, la debilidad institucional y un modelo productivo altamente excluyente, urge una ruta de transformación que combine sostenibilidad, inclusión y productividad con gobernanza efectiva para obtener resultados tangibles para la ciudadanía.
La sesión partirá de un diagnóstico claro: para que la democracia entregue resultados, debe reformar su arquitectura institucional, territorializar el desarrollo y activar sectores estratégicos —agroforestería, energías renovables, turismo sostenible y servicios financieros descentralizados— bajo una cultura de rendición de cuentas y ejecución eficaz.