El buen funcionamiento de los sindicatos y las organizaciones de trabajadores independientes son esenciales para una democracia sana e inclusiva. Ambos empoderan a las personas trabajadoras para tener una voz colectiva en las políticas que afectan sus vidas y elevar las voces marginadas de mujeres, indígenas, afrodescendientes y personas trabajadoras informales. Su fuerza colectiva les permite abogar por mejores condiciones de trabajo con empleadores y Gobierno, a la vez que abordan formas sistémicas de discriminación económica y política. Esta sesión explorará cómo la promoción de la organización y la voz de las personas trabajadoras contribuye a reducir la explotación laboral y a promover la democracia y la inclusión social en todos los niveles.