Nicaragua vive un régimen antidemocrático que ha profundizado por acción y omisión las violaciones a los derechos comunales e individuales de la población indígena y afrodescendiente en Nicaragua. Violencia política, destrucción de la autonomía de la Costa Caribe, violencia armada por parte de terceros con la complicidad de las autoridades nacionales han provocado un éxodo y posible genocidio en las comunidades indígenas sobre todo de la muskitia nicaragüense. Ante esta situación, las comunidades, organizaciones sociales y el Observatorio de Pueblos Indígenas han desarrollado una estrategia de estructuración territorial para el cuidado en conjunto de la vida y los bienes comunes, estrategia que busca la regionalización de la resistencia indígena.