Los países centroamericanos sufren algunos de los niveles de delincuencia más altos del mundo. La corrupción y la mala gobernanza alimentan el problema. Sin embargo, los mensajes de reforma se ven ahogados por promesas de alivio rápido y se pide a la ciudadanía que cambie la democracia por su necesidad más urgente: la seguridad. Las estrategias de mano dura, como la del presidente Bukele en El Salvador, ganan popularidad a pesar de su pésimo historial en materia de derechos. Salvando las distancias entre las personas expertas en seguridad y las defensoras de derechos humanos, este panel explorará formas de abordar las realidades violentas de Centroamérica y de avanzar hacia la seguridad. Conectará la experiencia práctica con el análisis académico para ayudar a desarrollar una agenda que denuncie los abusos de las fuerzas de seguridad y proteja a la ciudadanía de la violencia y la delincuencia.