La narrativa es el conjunto de historias sobre el mundo y nuestro lugar en él que nos mueve a sentir, pensar y actuar. Hacer trabajo narrativo significa expandir la imaginación social e inspirar la acción colectiva y, dado que busca crear significado a escala, es esencial que aprendamos a construir comunidades narrativas y llegar a nuevas audiencias para ampliar la base de quienes están de acuerdo con la visión del mundo que queremos promover. El reto para los movimientos de derechos humanos y justicia social en Centroamérica es ir más allá de la denuncia de las injusticias e inspirar a las personas a utilizar su poder individual y colectivo para crear un mundo centrado en la dignidad, las interconexiones y el cuidado, un mundo que también sea deseable y posible.