Guatemala combina una estabilidad macroeconómica reconocida internacionalmente y un crecimiento que no ha logrado transformar la vida de su población. Este panel lo llama “la trampa del crecimiento inercial”: una baja inversión concentrada en pocos sectores y sostenida por reglas que protegen privilegios heredados en lugar de premiar el mérito.

Frente a este diagnóstico, el panel presentará una agenda de transformación en tres frentes que deben avanzar juntos: una economía más productiva y sostenible que genere empleo de calidad; una planificación territorial que sustituya los departamentos coloniales por regiones metropolitanas funcionales y el cierre de brechas históricas de infraestructura; y una reforma de gobernanza que desmantele el corporativismo estatal, fortalezca la competencia, combata la corrupción y construya instituciones capaces de coordinar el desarrollo.